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LA RELOJERÍA JAMÁS CONTADA
diciembre 1, 2020 09:12

Polaris Mariner Memovox de Jaeger LeCoultre en la muñeca

&

Me ha dejado una gran impresión...

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Estuve probándome un Polaris Mariner Memovox de Jaeger LeCoultre en la muñeca, aquí os cuento mis impresiones.

Veámoslo 

Hace unos días la gente de Jaeger LeCoultre me contactó para preguntarme si me interesaría recibir un reloj de esta marca para daros mi opinión sobre el. Decidme por favor, ¿Qué pregunta es esa? 

Una de las cosas que creo que nos gusta a todos los que estamos cerca de este mundo en que los tiempos son dictados por unas agujas que probarnos relojes, así que luego de mi positiva respuesta esperé la llegada del susodicho para poder probármelo.

 

Ese día, al irse el mensajero y descubrir la pieza que me habían enviado, me sentí como si fuese mi cumpleaños, sé que es una tontería, pero en realidad presto mucha atención a ese tipo de sensaciones porque dice mucho del reloj que llevas puesto.

 

Polaris Mariner Memovox de Jaeger LeCoultre

Si vosotros alguna vez habéis leído algún análisis relojero os podéis dar cuenta de que yo paso olímpicamente de contaros las alternancias ni detalles que realmente no son importantes cuando vemos un reloj. 

He visto que otros medios se ponen a fotografiarlo, en cambio yo me lo pongo, empiezo a disfrutarlo y luego ya le haré alguna foto con el móvil. Los relojes son para ponérselos y para disfrutarlos en la muñeca, para sentir si te sientes a gusto con el, para saber si te transmite algo, lo suficiente como para darte cuenta si quieres quedarte con el. En realidad esto va de sensaciones, no va de reserva de marcha.

 

El momento en que estamos frente a un reloj, lo primero que vemos es la esfera, de eso no hay ninguna duda. Observamos la fachada de toda la pieza y luego hacemos un recorrido por toda la pieza examinando su superficie, el grado de las terminaciones, como han resuelto detalles que parecen insignificantes pero que en realidad cuentan mucho.

 

Polaris Mariner Memovox de Jaeger LeCoultre

Eso de transmitir sensaciones es algo que a Jaeger LeCoultre hace muy bien, esto lo he dicho pocas veces pero esta marca tiene ese no se qué, en el que logran involucrarnos con excesiva facilidad en lo que sucede en sus esferas. Esto se lo ha visto a pocas marcas y realmente no sé como explicarlo, pero es algo que me parece casi mágico.

 

Ese arte de agregar elementos de forma consciente sobre una esfera no es algo que puedan hacer todos, y transmitir fantasía, que en ocasiones parece sacado de una obra del Circo del Sol, es así.

La pieza que me ha enviado Jaeger LeCoultre es el Polaris Mariner Memovox, sinceramente la pieza impone cuando la tienes en tus manos. Luego, al ponértelo y comienzas a interactuar con el es cuando descubres esa inesperada adaptabilidad que de forma inmediata se acopla en la muñeca.

La diferencia de tamaño con un Rolex Oyster de 39 mm

La disposición de ciertos elementos en la esfera, como las indicaciones convexas que que ofrecen ese efecto de fuga hacia la parte externa es todo un detalle que se complementa con esos números arábigos aplicados. 

En general lo que más me gusta de la esfera es que no está recargada, creo que tiene lo justo, como ese bisel interno tan necesario con simples indicaciones con unos acertados toques de naranja en los cuartos. 

En el caso de las agujas semi esqueletizadas, podemos ver ese detalle en la punta del segundero, la esfera me pareció muy legible.

 

La caja de acero inoxidable de 42 mm de diámetro no es precisamente pequeña, esto lo digo porque no es la caja más plana del mercado, es un reloj que ya se puede decir que es grande. Aunque su grosor nos permite esconderlo en el puño de una camisa, este es un detalle muy importante.

Polaris Mariner Memovox de Jaeger LeCoultre

El Polaris Mariner Memovox tiene una de las funciones más solicitadas por los clientes de esta marca, me refiero a la alarma. Esto que parece un simple detalle, en realidad es una gran seña de identidad de esta marca, comparable con el Reverso.

Estuve durante un rato programando la alarma, una tarea que es bastante sencilla pero que en un principio al tener tres coronas podemos confundirnos, pero sin mayor problema. En pocos minutos me hice con el para poder ajustar la hora, la fecha, y la alarma. 

En esta oportunidad me he sentido muy a gusto con este reloj, una pieza que en poco tiempo te olvidas que tienes en la muñeca, eso es un buen síntoma.

Un mensajero vino a llevarse el reloj y me quedé triste, luego me puse mi reloj de diario y ya estaba contento otra vez.

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